Nuestro método: Diagnóstico → Desarrollo → Operación.
Nuestros ingenieros trabajan integrados en su equipo (forward-deployed). No vendemos recomendaciones para después retirarnos. Nos integramos en su operación, desarrollamos el sistema en producción y respondemos por el resultado. Un único socio tecnológico para todo el ciclo de vida, sin traspasos de un proveedor a otro.
Tres fases, las mismas en cada proyecto.
Todos los proyectos siguen el mismo modelo. Lo aprende una vez y siempre sabe en qué fase se encuentra.
Encontrar el trabajo que vale la pena automatizar.
Un diagnóstico breve y de pago: el AI Transformation Sprint. Trazamos el flujo de trabajo, calculamos el retorno de la inversión y le decimos qué conviene desarrollar primero. Termina con un piloto listo para ponerse en producción y con un plan con costos, no con una hoja de ruta.
Poner el agente en producción dentro de sus sistemas.
Un equipo dedicado, integrado en el suyo, desarrolla dentro de sus sistemas. Trabaja con sprints, una demostración cada semana, evaluaciones (evals) antes de cada puesta en producción, observabilidad desde el primer día, salidas estructuradas, salvaguardas y mecanismos de respaldo. En unas semanas tiene software que funciona.
Seguir respondiendo por el resultado.
Supervisión, evaluaciones periódicas para detectar regresiones, control de versiones de los prompts, gestión de la deriva, respuesta a los cambios de los proveedores de modelos y hoja de ruta trimestral. La operación se vincula cada vez más a sus indicadores de negocio.
Trabajamos donde se hace el trabajo.
Así funciona nuestra fábrica de software: ingenieros integrados en el entorno del cliente desarrollan flujos de trabajo con agentes de IA allí donde el trabajo ya se hace. De ese modo el valor llega a producción antes de cualquier despliegue a gran escala. El enfoque viene de la forma de trabajar de Palantir y de las empresas nativas en IA, y Gigabit ha trabajado siempre así. El mismo tablero de sprint, el mismo Slack, el mismo nivel de exigencia en la revisión de código. Sus sistemas, sus datos, nuestros ingenieros.
Con España compartimos de cuatro a cinco horas cada mañana. Con América trabajamos con relevo diario: nuestro equipo avanza mientras su jornada termina. Daca va cinco horas por delante de Madrid en invierno y cuatro en verano, y la franja compartida va de 9:00 a 13:00 en invierno y de 9:00 a 14:00 en verano, hora de Madrid. Con Estados Unidos no hay horario laboral compartido: el equipo trabaja durante la noche estadounidense y entrega cada mañana. Para México y el resto de América Latina, la forma de trabajo se acuerda en la primera llamada. Los detalles están en la página Outsourcing de desarrollo de software.
Lo que ponemos primero
La ingeniería antes que el contenido
Primero fuimos ingenieros.
El precio antes que el discurso comercial
La cifra está en la página.
Las evaluaciones antes que la puesta en producción
Demostramos que el sistema funciona antes de que usted le confíe la producción.
La producción antes que la estética
Un sistema que funciona vale más que una maqueta bonita.
La adopción antes que el alcance
Un flujo de trabajo en producción vale más que diez en un plan.
La franqueza antes que el optimismo
También le decimos lo que no va a funcionar.
Pongamos un equipo integrado en el suyo a trabajar en su flujo de trabajo más difícil.
Una llamada de 30 minutos basta para definir dónde empieza Diagnóstico → Desarrollo → Operación en su caso.


